Lenguas germánicas
Grupo de lenguas dentro de la familia indoeuropea.
Su origen se remonta al llamado protogermánico (o simplemente germánico),
un dialecto del indoeuropeo
hablado por una serie de tribus que, hacia finales del segundo milenio a.C.,
habitaban la actual región báltica que ocupa Dinamarca y el sur de Suecia.
De entre las cuatro mil lenguas que
se hablan actualmente en el mundo, las pertenecientes al grupo germánico
forman un conjunto muy pequeño numéricamente hablando. Sin embargo, en cuanto
a su número de hablantes nativos, la proporción es mucho más alta, ya que
se estima que ronda los 600 millones (aproximadamente una décima parte de
la población mundial). A pesar de que otras familias lingüísticas presenten
un mayor número de hablantes —incluso dentro de la familia indoeuropea
las lenguas románicas la superan, con unos 725 millones—, el grupo germánico
posee una distribución geográfica por los cinco continentes de la que pocas
variedades lingüísticas pueden presumir, y que le concede una indiscutible
hegemonía sobre las demás. Esto se debe fundamentalmente a la amplia difusión
del inglés, lengua germánica que se ha convertido en la más importante
herramienta de comunicación internacional. Tan sólo los hablantes nativos
de la lengua inglesa ya constituyen el 75% del total dentro de su grupo.
Las principales lenguas germánicas
que se hablan en la actualidad son las siguientes (clasificadas en función
de su número aproximado de hablantes, a fecha de 2006):
inglés [EE.UU., R. Unido, Canadá, Australia, N.
Zelanda, Irlanda] 309.000.000
alemán [Alemania, Austria, Liechtenstein, Suiza,
Luxemburgo] 95.400.000
neerlandés [Holanda, Bélgica, Surinam, Antillas
Holandesas, Aruba] 20.000.000
sueco [Suecia, Finlandia] 9.000.000
afrikaans [Sudáfrica, Namibia]
6.400.000
danés [Dinamarca, Groenlandia, Islas Feroe] 5.300.000
noruego [Noruega] 5.000.000
judeoalemán [Rusia, EE.UU., Israel, Polonia, Bielorrusia,
Letonia] 3.000.000
frisón [Holanda, Alemania, Dinamarca]
620.000
islandés [Islandia]
310.000
luxemburgués [Luxemburgo]
300.000
feroés [Islas Feroe]
60.000
Clasificación de las lenguas germánicas
El siguiente esquema ilustra la clasificación
de las lenguas germánicas (las agrupaciones lingüísticas van en negrita
o en cursiva; una cruz [†] indica que la variante lingüística en cuestión
se halla extinta en la actualidad; entre paréntesis se incluyen los principales
territorios en los que se hablan estas lenguas):
1. Rama septentrional
1.1. Escandinavo
oriental
1.1.1. Danés (Dinamarca,
Groenlandia, Islas Feroe)
1.1.2. Sueco (Suecia,
Finlandia)
1.2. Escandinavo
occidental
1.2.1. Noruego (Noruega)
1.2.2. Islandés
(Islandia)
1.2.3. Feroés (Islas
Feroe)
2. Rama occidental
2.1. Subgrupo
anglofrisón
2.1.1. Inglés (Reino Unido, EE.UU.,
Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Irlanda)
2.1.2. Frisón (Holanda, Alemania, Dinamarca)
2.2. Subgrupo
germánico
2.2.1.
Alto alemán
2.2.1.1. Alemán
(Alemania, Austria, Liechtenstein, Suiza, Luxemburgo)
2.2.1.2. Luxemburgués
(Luxemburgo)
2.2.1.3. Judeoalemán
(Rusia, EE.UU., Israel, Polonia, Bielorrusia, Letonia)
2.2.2.
Bajo alemán
2.2.2.1. Neerlandés
(Holanda, Bélgica, Surinam, Antillas Holandesas, Aruba)
2.2.2.1.1. Holandés (Holanda, Surinam, Antillas Holandesas, Aruba)
2.2.2.1.2. Flamenco (Bélgica)
2.2.2.2. Afrikaans (Sudáfrica,
Namibia)
3. Rama oriental
3.1.
Gótico [†] (Alemania, Ucrania,
Rumanía, Francia, España, Italia)
3.2.
Burgundio [†] (Francia)
3.3. Vándalo
[†] (Francia, España, Portugal, Marruecos)
3.4. Lombardo
[†] (Italia)
3.5. Gépido
[†] (Rumanía)
Históricamente, las lenguas germánicas
se dividen en tres grupos principales:
a) Rama septentrional (o escandinava).
Está representada actualmente por el danés,
el sueco,
el noruego, el islandés y el feroés.
Es costumbre clasificar los dos primeros dentro del subgrupo oriental y los
tres últimos dentro del subgrupo occidental, aunque por motivos más geográficos
que lingüísticos. No obstante, una clasificación más acertada desde el punto
de vista filológico es la que agrupa por un lado las lenguas escandinavas continentales
(danés, sueco, noruego) y por otro las insulares (islandés, feroés), ya que
su evolución histórica fue distinta. Por lo general, estas últimas son más
conservadoras, puesto que han mantenido prácticamente inalteradas las categorías
morfológicas del germánico.
El primitivo dialecto germánico del
que todas estas lenguas derivan se conoce como escandinavo común,
cuyos más antiguos testimonios escritos son unas breves inscripciones de
hacia el año 200 d.C. representadas mediante caracteres rúnicos. El principal
foco de propagación de este tipo de escritura —cuyo alfabeto se conoce
como futhark,
formado a partir de los sonidos de sus seis primeras letras— lo constituyó
la península danesa de Jutlandia. En una primera etapa, el futhark
constaba de 24 caracteres (o runas), que se conservan grabados en piedras,
maderas y metales. Hacia el año 800 d.C. fue sustituido por un sistema reducido
de 16 runas. En el conjunto de las lenguas germánicas, las inscripciones
rúnicas del escandinavo común representan el primer testimonio escrito de
carácter literario.
Alrededor del año 800 d.C., el escandinavo
común empezó a dividirse en dos variantes claramente diferenciadas: por un
lado el escandinavo occidental antiguo (origen del islandés, el feroés
y la variedad popular de noruego conocida como nynorsk), y por otro el
escandinavo oriental antiguo (del que derivaron el danés, el sueco y
la variedad estándar de noruego conocida como bokmål). Este proceso
vino acompañado por la progresiva expansión del escandinavo hacia otras zonas
de Europa durante la llamada Era Vikinga (entre los años 800 y 1050, aproximadamente),
período durante el cual hablantes de esta rama nórdica del germánico se establecieron
en los actuales territorios de Islandia, Groenlandia, Islas Feroe, Islas Shetland,
Islas Hébridas, Irlanda, Escocia, Inglaterra, Normandía, Finlandia, Estonia
e incluso zonas próximas al Mar Negro. Sólo en el caso de Islandia y las Islas
Feroe condujeron estas migraciones al surgimiento de lenguas diferenciadas e
independientes (islandés y feroés). El sueco y el danés poseen un origen
común, mientras que el noruego estándar fue un desarrollo posterior de este
último idioma. En Finlandia, el escandinavo oriental se conservó como una
variante del sueco, mientras que en el resto de zonas de influencia fue progresivamente
reemplazado por las lenguas vernáculas. En las Islas Shetland y Orcadas se
habló hasta 1880 una lengua escandinava conocida como norn.
A la conclusión de la Era Vikinga,
un grupo de misioneros cristianos introdujeron el alfabeto latino en Escandinavia,
que sustituyó progresivamente al “futhork”. A partir de este momento,
se desarrolla plenamente la literatura autóctona de esta región nórdica
(fundamentalmente en Islandia), representada mediante el escandinavo occidental
antiguo, lengua que durante esa época aún suponía el habla común de islandeses,
noruegos y feroeses. Entre las principales obras destacan una colección de
poemas épicos y mitológicos de carácter pagano conocidos como Antiguo
Edda, un libro de poemas del islandés Snorri Sturluson (1178-1241) llamado
Nuevo Edda y una gran cantidad de sagas (en islandés antiguo
segjadire), extensas narraciones en prosa acerca de nobles y reyes.
Además de su léxico de carácter patrimonial,
las lenguas escandinavas recibieron en una primera etapa palabras de origen
latino y griego. Durante la Edad Media y el Renacimiento, el principal foco
de influencia fue el alemán. El siglo XVIII contempló una mayor presencia
de palabras francesas por la gran importancia que adquirió esta lengua durante
el período de la Ilustración. Finalmente, el inglés ha constituido una
gran fuente de neologismos en las lenguas escandinavas desde el siglo XIX.
Actualmente, las palabras del danés,
el sueco y el noruego han desarrollado marcadas diferencias en cuanto al significado
y en cuanto a la forma. Por ejemplo, el término rar significa ‘bueno,
excelente’ en danés y sueco, pero ‘raro, extraño’ en noruego. Igualmente,
la palabra sueca que significa ‘poeta’ es skald, aunque en danés
y noruego se emplean, respectivamente, digter y dikter (que
son un préstamo del alemán Dichter).
b) Rama occidental. Engloba los
subgrupos anglofrisón (formado por el inglés y
el frisón) y germánico. A su vez, este último
se subdividió con el tiempo en alto alemán (origen del alemán moderno y sus originarios dialectos luxemburgués y judeoalemán) y bajo alemán
(del que derivaron el neerlandés y su originario dialecto
afrikaans).
c) Rama oriental. Dio lugar al
gótico, burgundio, vándalo, lombardo y gépido,
lenguas todas ellas ya desaparecidas. El más antiguo testimonio literario es
una traducción de la Biblia al gótico del siglo IV d.C. La primera de las
tribus germánicas en emigrar desde su territorio báltico de origen fueron
los godos, que presumiblemente abandonaron la región alrededor del año 100
a.C. Tras cruzar el Mar Báltico, se sumaron a ellos los burgundios y los vándalos,
que en conjunto se expandieron por toda Europa. Debido a estas migraciones tempranas,
el gótico evolucionó de forma muy diferente al resto de idiomas germánicos.
Después de entrar en contacto con las lenguas de los territorios conquistados,
las variantes germánicas orientales desaparecieron rápidamente sin dejar apenas
rastro.
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